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¿Qué es el Ramadán?

El Ramadán (árabe: رَمَضَان) es el noveno mes del calendario islámico y tiene la distinción de ser el mes más sagrado del año. El calendario islámico funciona con base en un sistema lunar, dependiendo de las fases de la luna para determinar las divisiones mensuales. Esta base lunar significa que el mes varía naturalmente entre 29 y 30 días de duración. Los musulmanes observan con atención el avistamiento de la luna creciente que marca el inicio del mes.

El mes tiene un profundo significado espiritual. Los musulmanes creen que este fue el período en que se reveló el Sagrado Corán. Las enseñanzas tradicionales indican que todas las grandes escrituras sagradas —incluyendo el Libro de Ibrahim, el Libro de Dawud, la Torá y la Biblia— también fueron reveladas durante este bendito mes.

El mes lleva varios títulos que reflejan su importancia:

  • El mes de Allah
  • El mes de la misericordia y el perdón divino
  • El mes en que se queman los pecados
  • El mes durante el cual se cierran las puertas del infierno
  • El mes durante el cual se abren las puertas del Paraíso

La obligación del ayuno

El ayuno y el Ramadán forman una conexión inseparable. Los musulmanes deben abstenerse desde el amanecer (Fajr, فَجْر) hasta el atardecer (Maghreb: مَغْرٍب) cada día. El Corán establece: "El mes de Ramadán en el que fue revelado el Corán como guía para la humanidad, con evidencias claras de guía y como criterio (entre lo correcto y lo incorrecto). Por lo tanto, que quienes de ustedes lo presencien ayunen en él. (2:185)."

El propósito del ayuno

El ayuno funciona como un mecanismo de transformación personal. El objetivo consiste en adquirir las virtudes de la rectitud y alcanzar la piedad. El Corán explica: "¡Oh creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, tal como fue prescrito a quienes os precedieron, para que alcancéis la virtud de la piedad (2:183)."

La purificación del alma requiere más que la abstinencia física de alimentos, bebida y relaciones maritales. Los observantes también deben abstenerse de faltas morales como la deshonestidad y los comportamientos que corrompen el espíritu. El ayuno proporciona una poderosa disciplina, liberando al individuo del control de los deseos y purificando el alma de los efectos del pecado. El Ramadán facilita de manera única esta purificación espiritual integral.