¿Quién es Muhammad?
¿Quién es Muhammad?
Muhammad (P) es el profeta del Islam y el último y más grandioso Mensajero de Dios para la humanidad, enviado para perfeccionar el mismo mensaje predicado por profetas anteriores, como Abraham, Moisés y Jesús, la paz sea con todos ellos. Dios dice en el Corán:
وَمَآ أَرْسَلْنَـٰكَ إِلَّا رَحْمَةًۭ لِّلْعَـٰلَمِينَ
Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos. (21:107)
Primeros años de vida
El Profeta Muhammad (P) nació en la noble ciudad de la Meca en el año 570 d. C., en una familia conocida por su distinguida pureza y nobleza entre las tribus y linajes de Arabia. Su padre, Abdul.lah ibn Abd al-Muttalib, falleció meses antes de su nacimiento y su madre, Aminah bint Wahb, murió cuando él tenía apenas seis años. Dos años después, también falleció su tutor y abuelo, Abd al-Muttalib. El resto de su crianza transcurrió bajo la tutela de su tío, Abu Talib, quien lo crio como a su propio hijo, e incluso mejor.
Contexto histórico
Además de haber quedado huérfano de ambos padres a la edad de seis años, Muhammad (P) creció en una sociedad difícil. La Arabia preislámica estaba infiltrada por la idolatría, el tribalismo, el feudalismo y prácticas atrasadas. Las crisis económicas, producto de la explotación del pueblo por parte de la clase dominante y de grupos de usureros, habían despojado a la vida humana de su sentido y oscurecido el horizonte del bienestar social. Los ricos usureros dedicados al comercio acumulaban enormes cantidades de riqueza por medios ilegítimos y explotaban a las clases débiles y pobres de la sociedad. El saqueo, el robo y la opresión eran prácticas comunes. La barbarie estaba extendida por toda Arabia. Antes del Islam, las hijas eran consideradas un mal presagio y una fuente de deshonra; muchas eran asesinadas inocentemente o enterradas vivas. Fue en esta sociedad donde creció el Profeta Muhammad (P).
Carácter y reputación
Sin embargo, el Profeta Muhammad (P) era conocido por sus nobles cualidades. Nunca siguió las costumbres ni los hábitos de los idólatras que lo rodeaban. Jamás mintió, robó ni actuó con traición. Siempre se comportó con dignidad y consideración.
Estas virtudes por las que era conocido le ganaron el afecto de los árabes, quienes llegaron a llamarlo “Muhammad el Veraz, el Confiable”. Esto llegó a tal punto que los árabes confiaban sus pertenencias más valiosas a Muhammad (P) antes de emprender sus viajes. Además, nunca fue visto leyendo un libro, escribiendo una sola letra ni aprendiendo de maestro alguno.
Misión profética
Muhammad (P) solía pasar mucho tiempo en soledad, adorando a Dios. Permanecía un mes retirado en las montañas, en una cueva llamada Hira, donde se dedicaba a la adoración divina. Al llegar a la edad de cuarenta años, mientras se encontraba en la cueva de Hira, comenzó su misión profética con la revelación de los primeros versículos del Corán, transmitidos a él por medio del arcángel Gabriel (p):
ٱقْرَأْ بِٱسْمِ رَبِّكَ ٱلَّذِى خَلَقَ
¡Lee! En el nombre de tu Señor, Quien creó… (96:1)
Su misión profética se extendió por cerca de veintitrés años, trece de los cuales transcurrieron en la Meca. Los primeros musulmanes enfrentaron circunstancias difíciles: persecución por parte de los politeístas, además de boicots y hambre. Después de trece años de predicación en la Meca, emigró a Medina, donde estableció una comunidad de creyentes en constante crecimiento.
El Corán como milagro
Su mayor milagro es el incomparable milagro del Sagrado Corán. Consideremos a un hombre que vivía en un entorno alejado del conocimiento y la cultura, huérfano desde temprana edad tras perder a ambos padres, y que nunca asistió a una clase ni escribió una sola letra.
Fue en tales circunstancias que el Santo Profeta Muhammad presentó un texto de belleza melódica y profundo contenido: el Sagrado Corán, estableciendo un sistema de vida que ofrecía respuestas y orientación en asuntos de creencia, jurisprudencia, legislación, relatos y enseñanzas de los profetas, moral, derechos humanos, asuntos matrimoniales y familiares, vida social y mucho más.
Legado e impacto
Tras veintitrés años de esfuerzo y perseverancia, la era preislámica de la ignorancia llegó a su fin y la sociedad politeísta de Arabia fue transformada en una sociedad monoteísta por mano del Profeta Muhammad (P). Casi toda la población de la Península Arábiga ya había abrazado el Islam al final de la vida del Profeta Muhammad (P).
Desde entonces, el número de musulmanes ha continuado creciendo sin cesar. La vida del Profeta Muhammad (P) sigue inspirando a muchos y el Islam es hoy la religión de mayor crecimiento en el mundo.