Las fuentes del Islam
Las fuentes del Islam
Las enseñanzas islámicas provienen de dos fuentes fundamentales:
1. La revelación divina
En cuanto a la primera fuente, la revelación divina, esta comprende la base principal de las enseñanzas islámicas a través de:
El Noble Corán
El Noble Corán es la revelación final de Dios, y está libre de error y de alteraciones.
La Sunnah del Profeta Muhammad (P)
Es decir, su vida práctica y su ejemplo. La Sunnah del Profeta Muhammad (P) se manifiesta por medio de:
sus dichos;
sus acciones;
su aprobación de palabras y actos realizados por los musulmanes.
Todos los musulmanes coinciden en que la verdadera Sunnah del Profeta Muhammad (P) incluye estos tres elementos, independientemente del hecho de que algunos musulmanes hayan adoptado con exclusividad el nombre de Ahl al-Sunnah para su escuela, excluyendo a otras sectas.
La Sunnah del Profeta (P) debe ser autenticada, verificada y establecida de tal manera que su fiabilidad quede confirmada con certeza. El grado más alto de autenticidad que una narración puede alcanzar es lo que se conoce como ḥadīz mutawātir. Este tipo de narración es transmitido por numerosos narradores, de modo que la posibilidad de haber sido fabricada es mínima; por ello, conduce a la certeza de que fue realmente pronunciada por el Profeta.
Uno de los ejemplos de un hadiz mutawatir es el hadiz zaqalayn, en el cual el Santo Profeta (P) declara:
“En verdad, dejo entre vosotros dos cosas de gran peso (Zaqalayn): El Libro de Dios y mi familia (ʿitrah), la Gente de mi Casa (Ahl al-Bayt). Ciertamente, ambos jamás se separarán hasta que regresen a mí junto al Estanque (de al-Kauzar) el Día del Juicio”.
2. El razonamiento a partir de principios lógicos y escriturales
La segunda fuente de las enseñanzas islámicas es: el razonamiento basado en principios lógicos y textuales
Existen principios fundamentales generales y metodologías que los juristas aplican para abordar asuntos contemporáneos que no se mencionan explícitamente en el Noble Corán o en la Sunnah. Estos son de dos tipos:
Principios racionales concluyentes: principios basados en la razón y la lógica; por ejemplo, la opresión es mala y la justicia es buena.
Reglas generales derivadas del Noble Corán y de la Sunnah del Profeta Muhammad (P) tales como: no está permitido causar daño en el Islam, y toda cosa se considera lícita mientras no se establezca una prohibición. Este principio general se aplica en situaciones en las que el jurista no encuentra prueba alguna en el Corán o en la Sunnah que indique la prohibición de algo; por lo tanto, se considera lícito.
El papel de los juristas
El proceso de aplicar estos principios generales requiere pericia y cualificaciones especiales, las cuales exigen muchos años de estudio de diversas ciencias islámicas. Después de largos años de estudio y formación, una persona alcanza el grado de muytahid o jurista, que es el nivel mediante el cual puede deducir correctamente las leyes islámicas y determinar los dictámenes o veredictos religiosos. Es racional que el musulmán común recurra a uno de estos juristas consumados, ya que no posee las cualificaciones necesarias para deducir por sí mismo las leyes religiosas. El jurista que reúne un conjunto específico de condiciones establecidas por el Islam, además de las ya mencionadas, es seguido por la gente común y recibe el nombre de marya.