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Las características más importantes del Islam

Las características más importantes del Islam

La naturaleza y los atributos de Dios

El universo tiene un origen finito que dio impulso a su expansión y desarrollo. La causa no causada y el origen de todo ello es Dios (Al.lah), Señor y Creador del universo. No puede haber nada anterior a este universo, porque Dios es su origen y la fuente de todo cuanto existe en él.

Dios —la causa no causada y origen de todo— se caracteriza por tres grandes cualidades:

  • Infinito, siempre presente y autoexistente: Dios existe por Sí mismo, y toda la creación depende de Su Presencia permanente, pues dejaría de existir sin Él. 

  • El monoteísmo, es decir, la Unicidad de Dios: No tiene socio ni asociado alguno, ni está compuesto de partes (es decir, no está limitado a un cuerpo). Está por encima de toda clase de fronteras y limitaciones, como el tiempo y el espacio. 

  • Atributos Absolutos: Dios posee atributos infinitos de perfección inseparables de Su esencia (es decir, no adquiridos externamente), tales como conocimiento, poder, sabiduría, justicia y otros más. Toda perfección proviene de Él y en Él culmina.

Dios es Quien creó el mundo físico percibido por los cinco sentidos, el cual incluye plantas, animales y otros seres animados e inanimados, así como aquello que está más allá de nuestros sentidos físicos, incluyendo ángeles y yinn. Sin embargo, la más noble de todas las criaturas es el ser humano, a quien Dios honró otorgándole razón, libre albedrío y numerosas capacidades para acceder y aprovechar los recursos del universo, haciendo que el camino continuo hacia la perfección esté lleno de descubrimiento y creatividad. Dios es Omnisciente y es la fuente del conocimiento para la humanidad. Él les provee información que luego comprenden, estudian y analizan, trazando así su sendero de realización mediante innovaciones, logros y, finalmente, el alcance de la perfección humana deseada.

El papel de los profetas y mensajeros

Por ello, Dios comunica Su conocimiento a ciertos escogidos de entre la humanidad por medio de una de las siguientes formas:

  • Palabra directa (es decir, una voz) desde detrás de una montaña, un muro o un velo, por ejemplo. 

  • Enviando un ángel que les habla directamente. 

  • Inspirando conocimiento en sus corazones, de modo que este se vuelve innato en ellos.

Cuando Dios creó a Adán y la población humana comenzó a multiplicarse, y sus aspiraciones y necesidades se desarrollaron y se volvieron más complejas, Dios escogió a ciertos individuos dotados de cualidades distinguidas y los designó como profetas y mensajeros para predicar, guiar y proclamar Su mensaje. Así comenzó la trayectoria de los profetas y mensajeros de Dios, entrelazada con la existencia humana, iniciándose con el Profeta Adán y continuando hasta el último de los profetas, Muhammad (P). Además, los profetas y mensajeros difieren en cuanto a la importancia del mensaje que trajeron, la misión que les fue confiada y el alcance de las personas a quienes fueron enviados. Algunos profetas fueron enviados a sus propias familias; otros, a sus comunidades o naciones; y otros más fueron enviados a toda la humanidad, como los profetas Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad (la paz sea con todos ellos).

El Islam reconoce a todos los profetas y mensajeros que precedieron a Muhammad (P) y afirma que cada profeta posterior completa la misión de su predecesor, porque Dios es Uno y también una es Su religión. Por ello, la diversidad radica en legislaciones específicas, métodos de guía, grado de información transmitida y obligaciones espirituales. En este sentido, se encuentran las cinco grandes leyes religiosas divinas: la ley de Noé, la ley de Abraham, la ley de Moisés, la ley de Jesús y la ley de Muhammad (la paz y las bendiciones sean con todos ellos).

La importancia del Corán

Junto con la misión de los mensajeros, las Escrituras celestiales reveladas por Dios, el Altísimo, se difundieron entre la humanidad en forma de tablas, escritos y transmisión oral. Lamentablemente, con el paso del tiempo esas Escrituras fueron alteradas por las personas, con excepción del Sagrado Corán, que es el Libro divino completo y abarcador.

Hasta el día de hoy nunca ha sido distorsionado ni alterado, pues Dios Todopoderoso prometió preservarlo. Además, Dios desafió a la humanidad a producir un solo versículo semejante a los suyos. El Sagrado Corán permanece como un milagro eterno, que continúa ofreciendo una guía renovada mediante la abundancia de su conocimiento y por su capacidad de responder, en cada época, al progreso humano hasta nuestros días. El Sagrado Corán ha sido traducido a cerca de ochenta idiomas distintos. Sin embargo, estas no son más que traducciones que reflejan la comprensión y la opinión de los traductores. Tales interpretaciones no equivalen necesariamente a comprender la Palabra de Dios del mismo modo en que se entiende en su lengua revelada, el árabe, considerada una de las lenguas más importantes y completas del mundo.

Los sucesores de Muhammad

El Islam sostiene que el mensaje divino de Dios para la humanidad fue completado y perfeccionado mediante el Islam, es decir, la religión del Profeta Muhammad (P). Por ello, la humanidad ya no necesita más profetas ni mensajeros.

En cambio, la religión requiere sucesores divinamente escogidos de los profetas, dotados de las mismas cualidades y características, para que puedan portar y preservar el mensaje de la pérdida y la alteración, y transmitirlo al conjunto de la humanidad.

La mayoría de los profetas tuvieron al menos un sucesor, mientras que el Profeta Muhammad (P) tuvo doce sucesores, uno tras otro, designados por Dios como líderes divinos —no como profetas— y encargados de portar y preservar el mensaje del Islam. El primero de ellos es el Imam Ali ibn Abi Talib, (p) y el último es al-Mahdi (p), el salvador esperado que se encuentra en ocultación y que llenará la tierra de justicia en el día prometido cuando regrese.

Cualidades requeridas de los líderes

Tanto los profetas como sus sucesores deben poseer las siguientes cualidades:

  • Conocimiento completo: incomparable al conocimiento del resto de las personas. 

  • Infalibilidad: lo cual significa estar libres de pecado, error, negligencia, olvido, prejuicio e interés personal, así como poseer total resistencia frente a los caprichos y deseos del ego. 

  • Elevada moral: como integridad, valentía, determinación, paciencia y demás cualidades de perfección ética. 

En ocasiones, un profeta fue sucesor de otro profeta, aunque ocupando un rango inferior o perteneciendo a una época distinta. Sin embargo, ese no fue el caso de los sucesores del Profeta Muhammad (P), quienes fueron dotados por Dios de las mismas cualidades y atributos de perfección que él, con excepción de la profecía.

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