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Desestigmatizando la Salud Mental: Lecciones de los Profetas y el Ahl al-Bayt (p)

13 de mayo de 2025

En muchas de nuestras comunidades, la salud mental suele ser ignorada o malentendida, dejando solos a quienes luchan con ella. Al mirar la literatura del Quran y el Hadith, queda claro que la dificultad mental y emocional no es un problema moderno; nuestros Profetas e Imames (p) enfrentaron intensos desafíos propios. ¿Qué lecciones nos ofrece la tradición islámica para desestigmatizar las dificultades de salud mental?

1. Es normal verse afectado por la pérdida y el duelo.

Luchar no te hace débil, te hace humano.

El Islam reconoce las complejidades de la experiencia humana, incluyendo las dificultades emocionales y psicológicas. El Quran relata la historia del Profeta Yaqub (p), quien fue superado por el dolor ante la desaparición de su hijo, el Profeta Yusuf (p). Dios describe su tristeza durante este largo período de separación: "Y se alejó de ellos y dijo: '¡Oh, qué aflicción la mía por Yusuf!' Y sus ojos se pusieron blancos de tanto llorar, pues era alguien que reprimía su dolor" (12:84).

La reacción del Profeta Yaqub (p) refleja que incluso las personas más piadosas pueden sentir un dolor emocional profundo. Este reconocimiento en el Quran valida las luchas de quienes soportan pérdidas devastadoras.

2. La comunidad y la sociedad pueden aliviar tu carga o agudizar tus dificultades.

Las personas que te rodean pueden elevarte o quebrarte. Elige compañeros que te acerquen a Dios.

En el décimo año de su profecía, el Profeta Muhammad (pbuh&hp) experimentó una pérdida inmensa cuando tanto Lady Khadija (p) como su tío y protector Abu Talib (p) fallecieron. Sumado a este dolor, el Profeta (pbuh&hp) y sus seguidores enfrentaron una enorme presión económica y social, burlas y maltrato por parte del pueblo de La Meca, que seguía rechazando su mensaje. Así, el Profeta Muhammad (pbuh&hp) vivió lo que él mismo llamó 'Ām al-Ḥuzn o el "Año de la Tristeza".

Pero el Profeta (pbuh&hp) encontró consuelo tanto en su confianza en Dios como en sus fieles compañeros. De manera similar, el Imam Hussain (p), cuya historia retomamos cada Muharram, estuvo rodeado de compañeros ferozmente leales.

En la noche de Ashura, el Imam (p) les permitió marcharse, diciendo: "¡Cuidado! Preveo firmemente que el día de nuestro enfrentamiento con ellos será mañana. La oscuridad de esta noche los cubre como un camello montado. Por lo tanto, aprovéchenla y escapen" (Muqarram, Maqtal al-Husayn, p. 212).

Ninguno se fue. Y aunque pequeños en número, enfrentaron a un ejército de miles con valentía, y uno a uno fueron martirizados en las llanuras de Karbala por el camino de Dios.

El Imam Hasan (p), por otro lado, tenía un ejército de entre 12,000 y 100,000 hombres. Pero pocos tenían las mismas intenciones puras y el mismo propósito elevado que los compañeros del Imam Hussain. Muchos lo traicionaron. Como resultado, el Imam Hasan (p) no prolongó su guerra con Muawiyah, sino que forjó un tratado para mantener la unidad y la paz en la Ummah. En lugar de aliviar su carga, la comunidad que rodeaba al Imam Hasan (p) lo limitó enormemente, pues no había suficientes compañeros leales que lo apoyaran en la búsqueda de justicia.

Hay una lección profunda que aprender aquí: en la medida de lo posible, busca la compañía de quienes te acercan a Dios, pues ellos te afirmarán, consolarán y elevarán en los momentos de necesidad.

3. La vida está llena de altibajos.

La vida llega en oleadas. La fe no consiste en sentirse siempre fuerte, sino en confiar a través de los altibajos.

Fue el Imam Ali (p) quien escribió: "Recuerda que esta vida consiste en dos días: un día para ti y un día en tu contra, y que el mundo es una casa de autoridades cambiantes. Lo que en él te corresponde llegará a ti a pesar de tu debilidad; y lo que en él se vuelve en tu contra no puede ser recuperado a pesar de tu fortaleza" (Carta 72 a 'Abdullah ibn al-'Abbas).

Tu estado mental, emocional e incluso espiritual fluctuará; eso es normal. El Imam Ali (p) nos enseña aquí que la mejor manera de lidiar con los cambios constantes en nuestras circunstancias es conocer y confiar en el poder de Dios y en Su plan. Debemos contentarnos con hacer lo mejor posible y dejar el resto en manos de Dios.

¿Cómo podemos desestigmatizar la salud mental en nuestras comunidades?

  • Ora por el bienestar de los demás. Hacer una dua sincera por alguien puede marcar una gran diferencia. Pide a Dios que alivie la carga de quienes te rodean y les dé fuerza, paciencia y las herramientas necesarias para encontrar paz.
  • Crea espacios seguros para hablar sobre salud mental. Designa momentos para preguntar cómo están los demás, especialmente en tiempos de crisis colectiva. Establece normas que fomenten la vulnerabilidad y la confidencialidad.
  • Conoce dónde puedes obtener ayuda. Sé proactivo; conoce los recursos disponibles para ti y tu comunidad si alguna vez necesitas ayuda profesional. Haz accesibles estos recursos publicándolos en redes sociales y en espacios comunitarios.
  • Si eres apasionado, considera una carrera en salud mental. Nuestras comunidades necesitan urgentemente psicólogos, terapeutas y psiquiatras que tengan un conocimiento íntimo de los antecedentes lingüísticos, culturales y espirituales de sus pacientes.

Al normalizar las conversaciones sobre salud mental y ofrecer apoyo, podemos crear una comunidad que eleve y empodere a sus miembros. Inspirémonos en la historia islámica para desestigmatizar la salud mental y fomentar un ambiente de sanación y esperanza.