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Construir una relación con el Imam Mahdi (p)

16 de octubre de 2026


El Santo Profeta (P) dijo: 

«El Mahdi es de mi descendencia. Su nombre es mi nombre. Su título es mi título. Es el más parecido a mí en apariencia y en carácter. Tendrá una ocultación que desconcertará a la gente. Luego reaparecerá y llenará la tierra de justicia y de equidad, tal como estaba llena de opresión y tiranía».¹

El nacimiento del Imam

El Imam Mahdi (p) nació del Imam al-Askari (p) y de la Dama Nargis (p) el quince del bendito mes de Sha'bán del año 255 d. H., en la ciudad de Samarra, en Irak. Poco después de nacer, se inclinó en dirección a la Qiblah (la dirección de la sagrada Kaaba). Cuando colocaron al Imam Mahdi (p) en brazos del Imam al-Askari (p), el Imam al-Askari (p) miró al Imam Mahdi (p) y dijo: «¡Habla, en el nombre de Dios!». Al oír la orden de su padre, el Imam Mahdi (p) dijo: «En el nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Más Compasivo. Las bendiciones de Dios Todopoderoso sean sobre Muhammad, el elegido y último Profeta de Dios. Y sobre Ali, el Príncipe de los Creyentes y padre de los Imames. Y sobre Fátima al-Zahra, la madre de los Imames. Sobre Hasan y Hussain, los hijos de Ali, los mártires gloriosos y señores de los jóvenes del Paraíso. Sobre Ali, hijo de Hussain; sobre Muhammad, hijo de Ali; sobre Ya'far, hijo de Muhammad; sobre Musa, hijo de Ya'far; sobre Ali, hijo de Musa; sobre Muhammad, hijo de Ali; sobre Ali, hijo de Muhammad; y sobre mi padre, Hasan, hijo de Ali».² Las primeras palabras del Imam fueron para glorificar a Dios y enviar bendiciones sobre el Santo Profeta (P) y su familia.

Que el Imam hablara siendo un recién nacido no es sorprendente, pues vemos a personas como el profeta Jesús, que también habló desde la cuna. Dios dice: «Ella [Maryam] señaló al niño (y los remitió a él para que les respondiera). Dijeron: “¿Cómo vamos a hablar con un niño que está en la cuna?”. Él dijo: “Soy el siervo de Dios. Él me ha dado el Libro y me ha designado Profeta”».³

Además, el nacimiento del Imam (p) se mantuvo en secreto durante sus primeros cinco años debido a la situación sociopolítica de la época. Los abasíes sabían muy bien que nacería un hijo del Imam al-Askari (p) que pondría fin a toda clase de corrupción e injusticia. Querían matarlo en cuanto naciera. Por esta razón, el Imam al-Askari (p) solo mostró a su hijo a aquellos en quienes confiaba, para que siguieran al Imam Mahdi (p) después de la muerte del Imam al-Askari.

Las ocultaciones

La ocultación menor: tras ser envenenado por Mutamid, el califa abasí de la época, el Imam Hasan al-Askari (p) falleció el ocho del mes de Rabi al-Awwal del año 260 d. H. A la edad de cinco años, el Imam Mahdi (p) dirigió la oración fúnebre de su padre, en la que todos los musulmanes se congregaron tras él para ofrecer la oración. «Cuando el santo cuerpo del Imam Hasan al-Askari (p) fue enterrado y la gente se dispersó, el califa y sus compañeros comenzaron a buscar a su hijo [el Imam Mahdi (p)] e inspeccionaron las casas minuciosamente».⁴ Cuando terminaron su búsqueda, el Imam (p) no aparecía por ninguna parte. Fue entonces cuando comenzó la ocultación menor, que duró sesenta y nueve años.

Durante la ocultación menor, el Imam (p) se mantuvo en contacto con sus seguidores a través de cuatro de sus seguidores más fiables. Estos representantes fueron:

  • Uthman, hijo de Said Umari;
  • Abu Ya'far Muhammad, hijo de Uthman;
  • Abul-Qasim Hussain, hijo de Ruh Nawbakhti; y
  • Abul-Hasan Ali, hijo de Muhammad Simmari.

El Imam (p) respondía a todas las preguntas e inquietudes de sus seguidores a través de ellos.

Unos días antes de la muerte del cuarto representante, este recibió una última carta del Imam (p). En esa carta, el Imam (p) escribió: 

«En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Vas a fallecer dentro de seis días. Que Dios conceda paciencia a tus hermanos en la fe ante tu partida. Prepárate, pero no designes a nadie para que ocupe tu lugar. A partir del día de tu muerte comenzará el período de mi ocultación mayor....

De ahora en adelante, nadie me verá, a menos que Dios me haga aparecer y hasta que lo haga. Mi reaparición tendrá lugar tras un tiempo muy largo, cuando la gente se haya cansado de esperar y los débiles en su fe digan: “¡Cómo! ¿Todavía sigue vivo?”. Cuando los hombres se vuelvan crueles y desconsiderados, y el mundo esté lleno de injusticia y violencia… No hay poder ni fuerza sino en Dios, el Grandioso».⁵


Abul-Hasan Ali, hijo de Muhammad Simmari, falleció en Sha'bán del año 329 d. H. Fue entonces cuando comenzó la ocultación mayor del Imam Mahdi. El Imam (p) sigue hoy en esa ocultación. Reaparecerá cuando Dios Todopoderoso lo quiera.

El papel del Imam tras su reaparición

El Santo Profeta (P) dijo: «El mundo no llegará a su fin hasta que un hombre de mi familia, que será llamado al-Mahdi, se levante para gobernar a mi comunidad».⁶ «Llenará la tierra de equidad y de justicia, tal como estaba llena de tiranía y opresión».⁷ El Imam Mahdi (p) se levantará para establecer la justicia y la igualdad en todo el mundo. La pobreza desaparecerá, pues el Imam (p) «distribuirá la riqueza equitativamente entre los habitantes de la tierra».⁸ El mundo vivirá en paz y armonía y estará abierto a las bendiciones divinas.

 El Imam Ali (p) dijo: 

«Cuando nuestro Qaim se levante, el cielo hará descender sus gotas, la tierra hará crecer sus plantas, la enemistad saldrá de los corazones de los siervos (para que vivan en paz y amor fraterno), y las fieras y las bestias vivirán juntas en paz».⁹

Además, el Imam (p) transmitirá a la gente parte de su sabiduría y de sus enseñanzas para facilitar el progreso del mundo. El Imam al-Baqir (p) dijo:

 «Nuestro Qaim [el que se levanta con autoridad divina]… les proporcionará [a la gente] desarrollo intelectual y completará su paciencia y su discernimiento».¹⁰

Nuestro papel mientras esperamos la reaparición del Imam

Algunos de nuestros deberes mientras esperamos la reaparición del Imam son, entre otros, los siguientes:

1. Purificar nuestro corazón: Una de las cosas más importantes que debemos hacer durante el período de la ocultación es esforzarnos al máximo por llegar a ser las mejores personas que podamos ser. No podemos ser receptivos al Imam (p) si nuestro corazón no es puro. Debemos, como mínimo, hacer todo lo posible por mantenernos alejados del pecado. Si nuestro corazón no es sincero, no seremos dignos de servir a nuestro Imam (p), y él tampoco aceptará nuestro servicio si estamos llenos de pecados e incapaces de recibir sus enseñanzas. Para estar en compañía del Imam (p), podemos aprender de los compañeros del Imam Hussain (p). El Imam Hussain (p) dijo: «No conozco compañeros más leales y sinceros que mis compañeros».¹¹ Eran conocidos por su ética, su lealtad, su valentía y su intenso amor por Dios y por la familia del Profeta (P).

2. Invocar al Imam (p) como intercesor: Para llegar verdaderamente a Dios y cumplir nuestra responsabilidad hacia Él, necesitamos identificar a aquellos a quienes Dios ha otorgado el poder de intercesión, tal como Él nos ordena. Dios dice: «¡Creyentes! Temed a Dios. Buscad el medio para llegar a Él y esforzaos al máximo por Su causa, para que alcancéis la felicidad eterna».¹² Sin duda, entre los mejores medios para llegar a Dios está recurrir a la mejor de Sus criaturas, a quien Él ha enviado con autoridad divina (wilayah). Para nosotros, eso supone buscar a Dios por medio de la intercesión del Imam de nuestro tiempo (p).

3. Rezar por el Imam (p): Un hadiz del propio Imam (p) dice: «Multiplicad la súplica por la pronta llegada del Imam (p), pues ciertamente en ello está vuestro éxito».¹³ Es imprescindible suplicar a Dios por nuestro Imam, porque cuando rezamos por otra persona demostramos nuestro amor por ella. Es una cualidad importante en lo que respecta a nuestra relación con el Profeta y su familia.

4. Aumentar nuestro conocimiento: Esto nos ayudará a comprender mejor la religión que profesamos y el mundo en el que vivimos y con el que tratamos. Sin pensamiento libre y sin cuestionamiento, podríamos elegir la oscuridad en lugar de la verdadera guía. La fe ciega no basta; necesita ir unida al conocimiento. El Corán dice: «Dios elevará la posición de los creyentes y de quienes han recibido el conocimiento».¹⁴

5. Practicar la buena ética. Dios se dirige al Profeta Muhammad (P) cuando dice en el Corán: «Has alcanzado un grandioso nivel moral»,¹⁵ y el propio Profeta (P) dijo: «He sido enviado para completar [el sistema de] la ética elevada».¹⁶ La ética tiene un gran impacto en todos los ámbitos de la vida y forma parte de la naturaleza humana. Si no practicamos buenos valores éticos, no seremos bien recibidos entre los compañeros del Imam al-Mahdi (p).

6. Adquirir diversas habilidades. La educación superior puede aumentar la contribución de una persona a la sociedad. Llegar a ser profesional o alcanzar una formación avanzada en áreas como la salud, la ciencia y la educación, por citar solo algunos ejemplos, permite a los creyentes sobresalir en el servicio no solo a la comunidad, sino también a su Imam (p).

7. Conectar con la Marjaeya (la autoridad religiosa). El Imam Mahdi (p) ordenó a sus seguidores que, durante su ocultación, siguieran a los juristas más sabios y más piadosos de los seminarios. De lo contrario, seguir la opinión religiosa de personas no cualificadas no solo desviará a los creyentes, sino que también les causará sufrimiento. Es una obligación esencial de todos los creyentes elegir a un jurista cualificado al que seguir y del que recibir orientación y consejo correctos. Por eso el taqlid (emulación) es obligatorio.


¹ Bihar al-anwar, vol. 36, p. 309.

² Qutb al-Deen Al-Rawendi, Al-kharaij wal jaraih, vol. 1, p. 455.

³ Corán 19:29-30.

⁴ Shaykh al-Saduq, Kamal ul-deen, Al-Alami Publications, 1991.

⁵ Shaykh al-Saduq, Kamal al-deen, 516.

⁶ Bihar al-anwar, vol. 51, p. 75.

⁷ Bihar al-anwar, vol. 51, p. 74.

⁸ S.M.R. Shabbar, Story of the Holy Ka'aba and Its People, 2012.

⁹ Bihar al-anwar, vol. 52, p. 316.

¹⁰ Kamil Sulayman, Yawm al-khalas, p. 296.

¹¹ Shaykh al-Mufid, Kitab al-irshad, vol. 2, p. 91.

¹² Corán 5:35.

¹³ Shaykh al-Saduq, Kamal ul-deen, Al-Alami Publications, 1991.

¹⁴ Corán 58:11.

¹⁵ Corán 68:4.

¹⁶ Musnad al-Imam al-Rida (p), p. 131.

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